Antonio López Herreros

Autor y Jurista de Propiedad Intelectual

Archive for abril, 2011

#CreadBenditos o el fin del clic gratuito.

Tras la polémica suscitada por mi anterior articulo del blog de P.I. ¿La 2 de TVE en contra del copyright? en el que expresaba libremente mi opinión sobre el documental ¡Copiad malditos!, y tras los cientos de mensajes recibidos me he dado cuenta, cuán importante es que la gente conozca la importancia de la Propiedad Intelectual, la cual aprovecho para felicitar por conmemorar su día mundial este martes 26 de Abril. La P.I. es algo mucho más amplio que los ya manidos debates si la SGAE recauda mucho o si el copyleft es válido; si unos son los buenos u otros son los malos; si la televisión pública está pensando en ahorrarse los derechos de autor o si está simplemente informando. En todo caso, un jurista de propiedad intelectual moderno ha de estar abierto y ser flexible para entender y exponer que la P.I. actual está en una pantalla del videojuego más avanzada que la que conocemos en España y me estoy refiriendo a palabras mayores: la hegemonía de las innovaciones tecnológicas y el imperio global del clic.

 

La SGAE, para los que no la conocéis, es la entidad de gestión de derechos de autor más antigua de España encargada de recaudar todos los derechos de gestión colectiva y rendimientos económicos provenientes de obras musicales, dramáticas, coreográficas y audiovisuales que se encuentran en el mercado cultural y del entretenimiento nacional e internacional. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX cuando el negocio del espectáculo estaba formado por los teatros, los autores y los intermediarios. Para evitar los abusos ejercidos por los intermediarios los escritores Carlos Arniches, los hermanos Álvarez Quintero, el libretista Federico Romero Saráchaga y el compositor Ruperto Chapí, entre otros, crearon en 1899 la Sociedad de Autores. A mediados del siglo XX se funda la SGAE como tal y a finales se incorporan los editores a la misma. Hoy en día es una entidad que genera una fuente de ingresos muy importante para todos aquellos que optan por vivir, de una forma digna, de su trabajo como autores, ¿cómo? haciendo negocios con sus obras.

 

A pesar de tener una mala imagen pública, como le ocurrió en el siglo XX al Ministerio de Hacienda, la mayoría de los usuarios abona por usar el repertorio de los autores que gestiona dicha sociedad. A pesar de no haber hecho ninguna campaña al estilo de “Hacienda somos todos” esta asociación de autores sigue con éxito su labor recaudatoria para que las obras artísticas mantengan su valor patrimonial y por ende su valor moral irrenunciable del autor. La asociación a esta entidad, como autor, es completamente libre y gratuita. Tiene como único requisito poseer en el mercado una obra que se esté explotando públicamente en alguno de los medios de comunicación y venta conocidos. El ejemplo más claro: una canción de un autor es grabada por un artista, entonces la compañía de discos que publica esa grabación paga los derechos de autor a la entidad de gestión por incorporar esa canción en el álbum. Una vez la grabación pasa a manos del público y genera ingresos la entidad los recauda y lo reparte al socio autor. Evidentemente, los autores que tienen grandes éxitos musicales generan mucho dinero para sí mismos durante su vida y a su muerte para sus herederos, hasta que la obra pasa a dominio publico, en España 70 años después de la muerte del autor.

 

En contraposición a una explotación económica monopolística de las obras (propia de las sociedades desarrolladas en el copyright) ha surgido con la aparición de Internet el mecanismo del copyleft y las licencias Creative Commons. Esta nueva práctica, no regulada por ninguna ley, permite a los creadores ofrecer sus propias obras al público libremente, sin ninguna contraprestación económica por las mismas. Más bien busca ofrecer un sistema de servicios, de soporte o un asesoramiento en torno al mismo. Aunque de momento esta práctica no tiene un modelo asentado de explotación comercial, pretende ser la alternativa a los sistemas legales conocidos. La aparición de esta ideología no se entendería sin la reciente evolución tecnológica. En los orígenes del copyright muy pocos eran los artistas que podían permitirse dedicarse al mundo de la creación, bien por prohibiciones políticas o bien por falta de recursos. De ahí que la escritura y la música hayan sido algunas de las artes y fuentes de conocimiento más universales, porque solo hace falta un lápiz, un papel y la voz, o en su defecto la memoria humana, para plasmarlo.

 

Paradójicamente esa pureza en la creación de antaño se ha visto hoy superada por la híper-comunicación. De modo que, todo el mundo (sea artista o no) tiene acceso a herramientas y recursos para crear algo que, al tener la oportunidad de ponerlo a disposición del público a través de la red, pareciera tener la consideración de obra artística, aunque no lo sea. De ahí que, a nivel internacional, se haya fijado un criterio para considerar si una obra es meritoria de consideración artística o científica; el requisito de la originalidad. Pero el copyleft admite en su amplio abanico tanto obras originales como las que no lo son. Al fin y al cabo no se guía por las leyes del copyright y quizá represente una buena práctica y solución para aglutinar a todos aquellos que crean obras (originales o no) que tengan diferentes pretensiones laborales y económicas con las mismas,  bien porque quieran compartirlas como artículos de divulgación educativa, como es el caso de centros universitarios como la UOC o bien por tratarse simplemente de hobbies. Sin duda, el modelo más conocido y respetado de esta nueva corriente es el del “software libre”, programas o sistemas informáticos que se ponen a disposición del público de forma gratuita.

 

Definitivamente es potestad del autor decidir entre la gestión colectiva o la auto gestión. Si con su obra pretende generar grandes ingresos económicos u opta por la mera divulgación. En todo caso, nunca el usuario, un tercero o entidad alguna podrá hacerse con la potestad de una decisión moral que es irrenunciable del autor. A nadie se le ocurriría decidir si el hijo del vecino ha de ser más rico o más pobre. Como civilización avanzada en el respeto al prójimo hemos de ser responsables de nuestros actos y libre albedrío. Desde la existencia de la carta de los derechos humanos, todos los hombres y mujeres somos libres y estamos en la misma tesitura en lo que a derechos y obligaciones se refiere. En el caso de la propiedad intelectual, especial mención le dedica el artículo 27 al declarar que, las personas podrán elegir libremente disfrutar de la vida cultural de la comunidad, aunque, eso sí, respetando la protección de los intereses morales y patrimoniales que los autores hayan hecho de sus obras.

 

De modo que la era digital, la revolución tecnológica o la sociedad de la información, como la queramos llamar, ha generado nuevas situaciones que hay que afrontar y de nada sirve el silencio para hacer valer los sistemas tradicionales. Todo el mundo tiene derecho a revisar los modelos de explotación de derechos de autor legales para poderlos comprender. Ya que, hasta desde el mismo error, puede surgir una nueva visión o pauta de lo que puede ser el futuro de nuestras sociedades culturales y de entretenimiento. También han de conocerse las nuevas prácticas para todos aquellos que opten por liberarse de la parte crematística de la creatividad, bien porque su actividad creadora forme parte de un proceso de investigación y desarrollo sin pretensiones empresariales o bien “por amor al arte“. En definitiva “información para elegir” como concluía en mi anterior y citado articulo.

 

No debemos olvidar que más allá de identificar Internet con la gratuidad, un modelo criado en el imperio de Silicon Valley, pretenderá siempre crecer y generar ingresos a nivel global. Es más, me atrevo a decir que los mismos dominadores tecnológicos nos han enseñado a usar de manera gratuita la tecnología para engancharnos y posteriormente “sacarnos los cuartos“, como diría mi madre. Sin ir mas lejos, Youtube ha creado un tutorial para dar unas nociones generales en el respeto a los derechos de autor para todos los usuarios que suben vídeos a su plataforma.

 

Conclusión, “Internet es como los videojuegos. Primero te dan la demo gratis para que te piques y luego te cobran por todo el juego”.

 

Como usuarios, en nuestra soledad cibernética, aunque creamos que los ordenadores y las maquinas nos permiten dominar el mundo, conseguir gratis los libros, la música, las películas, etc. Al margen de su funcionalidad en el trabajo y darnos velocidad, no son más que unos electrodomésticos que nos entretienen con gran facilidad, son la zanahoria del burro si no se saben utilizar. Nuestra historia reciente nos relata cómo la sociedad moderna de finales del siglo XX, denominada políticamente como la sociedad del bienestar, trajo comodidad a cambio de un crecimiento económico del sector bienes y servicios. La sociedad actual de los bienes inmateriales no está retrocediendo, no nos estamos recargando gratis el teléfono o nos descargarnos la energía eléctrica gratuitamente para todo un año. Al contrario, la nueva sociedad está sumando bienes y servicios a una vida virtual paralela, creando nuevas necesidades al ser humano, trayéndonos todo un  nuevo y atractivo mundo intangible al alcance de nuestra mano. Con un solo clic, accedemos a nuestras cuentas bancarias, nos comunicamos con nuestras familias, conocemos nuevos amigos, elegimos las mejores ofertas en viajes, navegamos y elegimos. Ese es el futuro inmediato de las descargas en internet, cada clic costará dinero o bien nos ofrecerán suscripciones para poder hacer tantos clics como queramos, previo pago.

 

Un nuevo modelo de negocio ha nacido para satisfacer al ser humano actual: hacer el “clic” más atractivo.

 

 

Antonio López Herreros

(Autor de P.I.: La contraseña)

 

 

 

La 2 de TVE ¿en contra del copyright? (La televisión pública se posiciona a favor del copyleft).

España, año 2011, a bombo y platillo en Twitter se anuncia la emisión del documental de propiedad intelectual más esperado. Bajo el leitmotiv de un experimento de un creador para llevar a cabo un documental, la promoción de dos abogados y sus ideas son el eje central de esta obra audiovisual que es gratuita para todos los públicos y pretende ser dogma y modelo a seguir para el futuro de la creación artística. Estamos hablando del documental “¡Copiad, malditos!” emitido por la 2 de TVE, un interesante experimento sobre si optar por el tradicional copyright, con la posibilidad de enriquecerse, u optar por el copyleft, para disfrute de todos los espectadores y sin ninguna pretensión económica, o al menos eso es lo que hacen ver en el documento en cuestión.

 

Es muy lícito y ya era hora que se empezara a explicar como es y como funciona la propiedad intelectual en nuestro país. La gente repite lo que oye, pero nadie se ha ocupado en conocer como son las leyes en este país al respecto. También es verdad que leerse una ley es algo farragoso para el ciudadano de a pie y que las iniciativas de opinión son más atractivas que las de educación. No es que haya muchas iniciativas educativas pero las que hay no tienen el apoyo mediático suficiente por parte de los telediarios o la programación televisiva nacional para que las conozcan todos los públicos. El motivo parece desprenderse del propio documental y no es otro que expresar abiertamente que, todos los programas educativos existentes tienen como fin manipular personas y también a los niños, sin importarles lo más mínimo. ¿Sin importarles lo más mínimo, que? ¿Enseñar modelos existentes y vigentes? ¿No dicen que hay que respetar la libertad de expresión? Y eso de que el saber no ocupa lugar, ¿dónde queda? No queda claro en el documental. Es cuanto menos llamativo que, la televisión estatal utilice una especie de reality con una visión tan parcial y sesgada de los derechos de autor (además de no rotular los nombres de los que hablan, como comentaba un tuitero) para contar algo, que tiene unos precedentes históricos sin igual y que siempre va a estar inherente en el ser humano y que es, la creación artística y su regulación.

 

Según los augurios de este documental los artistas y creadores que quieran tener una vida laboral digna están vulnerando los derechos fundamentales de todos los españoles, a través de las entidades de gestión que los representan. Según predican, hay que donar las obras a internet de manera gratuita y solamente cobrar cuando se hacen conciertos. Esta es la metáfora que usa uno de los abogados entrevistados para explicar el fenómeno de la copia gratuita en internet. Mira por donde, a partir de ahora las películas se van a tener que convertir en obras de teatro porque no tienen otra formula de hacerse en directo, ya que también vaticinan que la gente va a dejar de ir al cine y de comprar DVD. También prevén que los nuevos modelos de negocio son el futuro. Es de admirar predecir el futuro con tantísima nitidez, espero que también puedan predecir como va a ser el futuro laboral de España en otros sectores que se encuentran en el paro viendo “Sálvame” en Telecinco para al menos distraerse de su ausencia de trabajo. Esperemos que no volvamos a ser tribus para poder ver si esos modelos prosperaron o no y que volvamos a generar trabajo porque según dicen, dignifica a la persona, claro que a lo mejor, esto también ha cambiado. Que lo aclaren los Nostradamuses de la propiedad intelectual.

 

Lo que sí sé es que he escrito “P.I.: La contraseña”, (sí, lo ha publicado el Instituto del autor, ahora entiendo por qué no lo han sacado en ningún noticiero televisivo, a pesar de estar apadrinado por representantes de la educación en el gobierno español) un libro dirigido a la generación de los nativos digitales, donde se describe la Ley de Propiedad Intelectual española, tal y como está escrita, con sus orígenes históricos y todo, al igual que el documental. He tardado la friolera de cuatro años en sacarlo adelante porque todo era una lentitud pasmosa con los que lo iban a publicar (en eso estoy de acuerdo con el documental, la SGAE es lenta y tarda en contestar, pero contesta y a los que optamos que algunas de nuestras obras nos generen dinero nos hacen un servicio digno y razonable). También en dicha publicación expongo los nuevos modelos de explotación libre de los autores. Siempre he creído que recibir herramientas y argumentos que han funcionado durante un tiempo como puede ser el siglo XX por ejemplo, es un patrón histórico valido e interesante a estudiar, (al margen de que sea legal) y aun más para los jóvenes; Ya ellos en sus sociedades tendrán que decidir que es lo que más les conviene según sus circunstancias contemporáneas y su propia evolución social, económica e intelectual. Tarde o temprano sabia que se echaría en cara que se eduque al público infantil y juvenil en sistemas legales vigentes de copyright, pero es que todavía no existen ejemplos de prosperidad relevante en el copyleft para que sirva de modelo de desarrollo en una sociedad capitalista tal y como la tienen conformada los representantes de los gobiernos a nivel global. (Mi ultimo lapsus: ¡Por favor, que vengan los extraterrestres a llevarse al payaso que decía en el documental la estupidez de que no puede citar marcas en sus performances! Que manera de confundir al personal. Anda y que se escuche letras como: “Allí me colé y en tu fiesta me planté, COCA COLA para todos y algo de comer” y si es extranjero esta otra: “Diamonds are a girl’s best friend… TIFFANY´S!… CARTIER!).

 

Lo que está claro es que en la actualidad española el debate sobre la propiedad intelectual ya ha dejado de existir, experimentos de este estilo dejan entrever que supuestamente se trataría de una guerra de los partidarios de los contenidos gratuitos contra las entidades de gestión colectiva y contra los autores que viven de su trabajo. En definitiva, contra la ley. ¿Es momento de reformar la ley?, ¿Es más importante que todo sea gratis que, bajar los precios de todos los bienes y servicios? ¿En el amor y en la guerra todo vale?, ¿Tenemos que armarnos de pasión según nos recomiendan nuestros abogados más televisivos, para que ellos sigan ganando dinero con todos los pleitos de sus clientes que no quieren pagar por usar la música? Mientras, ¿es aconsejable que los autores que empiecen sus carreras tengan que ver que se les recomienda el hipismo como una forma obligatoria de crear y vivir en sociedad? Todas estas preguntas me temo que no se resolverán hasta dentro de unas décadas. Así que mientras os recomiendo seguir creando hasta que consigáis elaborar buenas obras y de calidad que son las que le gustan al público, que es sabio.

 

Para terminar, como soy un hombre pacífico en todos los sentidos, que vivo en un país democrático, que tengo el derecho de expresar mi opinión libremente además de poder usar el derecho de cita, en vez de deciros: ¡Copiad, malditos! Alzo mi bandera blanca y agarro el teléfono como Gila y os digo:

 

“¿Es el enemigo? Mira que os quería proponer, que como tenemos montao esta guerra con los derechos de autor y los piratas que digo yo que, si podemos pensar por un momento en que somos un autor con una oportunidad, ¿me comprendes? Ya conocemos que según el documental ese de la 2, que si optamos por el copyleft tendremos una obra o creación que sacarán en la tele y la podrán ver todos en internet y descargársela gratis, vamos que nos la harán famosa. Por eso digo que aprovechemos también para decir que si usamos el copyright tendremos una semilla que puede germinar poco a poco creciendo, dando frutos y dando cobijo a todo aquel que se quede a la intemperie.” 

 

“Información para elegir”, ese es el futuro de la sociedad de la información.

 

 

Antonio López Herreros